ARTÍCULOS
«Mesti ricordi, antiche storie» y prensa étnica en Chile. El caso del periódico santiaguino "L’Eco d’Italia" (1890- 1891).
Mesti ricordi, antiche storie» and ethnic press in Chile. The case of the newspaper "L’Eco d’Italia" (1890-1891) from Santiago de Chile
Mesti ricordi, antiche storie» e imprensa étnica no Chile. O caso do jornal santiaguino “L’Eco d’Italia” (1890- 1891)
Mesti ricordi, antiche» et presse ethnique au Chili. Le cas du journal de Santiago "L’Eco d’Italia" (1890-1891
Mesti ricordi, antiche storie " и этническая пресса в Чили. Дело газеты “L’Eco d’Italia” (1890 – 1891)
«Mesti ricordi, antiche storie» y prensa étnica en Chile. El caso del periódico santiaguino "L’Eco d’Italia" (1890- 1891).
Cuadernos de historia del arte, núm. 35, pp. 82-122, 2020
Universidad Nacional de Cuyo

Recepción: 18 Junio 2020
Aprobación: 15 Noviembre 2020
Resumen: El presente artículo se centra en los orígenes de la formación identitaria italiana en Chile en el siglo XIX, analizados a través de los discursos periodísticos y literarios presentes en el L’Eco d’Italia, ejemplo de prensa étnica. Indagaremos, por un lado, en la definición de los discursos identitarios italianos que inició a gestarse en el último cuarto del siglo XIX, y por el otro, en su análisis literario con el fin de valorar el impacto que la lengua tuvo en la formación discursiva y por ende identitaria italiana en Chile. En particular nos centraremos en las figuras de Adolfo Ghiselli, primer director del periódico y en la de Carlo Piva, su editor. Demostraremos que ambos se valieron de recursos estilísticos extraídos de la literatura italiana cuyas inspiraciones oscilaron entre los autores clásicos del Trecento y la tradición decimonónica del Norte de Italia.
Palabras clave: Italia en Chile, discursos periodísticos y literarios, “l’eco d’italia”, Prensa étnica.
Abstract: This article focuses on the origins of the formation of the Italian identity in Chile in the 19th century, analyzed through the journalistic and literary texts present in the L'Eco d'Italia, an example of ethnic press. We will investigate, on the one hand, the definition of Italian identity discourses that began to take shape in the last quarter of the 19th century, and on the other, its literary analysis in order to assess the impact that language had on discursive formation and therefore Italian identity in Chile. In particular, we will focus on the figures of Adolfo Ghiselli, the newspaper's first director, and Carlo Piva, its editor. We will show that both made use of stylistic resources drawn from Italian literature whose inspirations ranged from the classical authors of the Trecento and the nineteenth-century tradition of Northern Italy.
Keywords: ethnic press, Italy in Chile, journalistic and literary discourse, “l’eco d’italia”.
Resumo: O presente artigo centra-se nas origens da formação indentitária italiana no Chile no século XIX, analisados através dos discursos jornalísticos e literários presentes no L’Eco d’Italia, exemplo da imprensa étnica. Indagaremos, por um lado, na definição dos discursos identitários italianos que iniciou a sua gestação no último quarto do século XIX, e pelo outro, na sua análise literária com o fim de valorizar o impacto que a língua teve na formação discursiva e por isso identitária italiana no Chile. Em particular nos centraremos nas figuras de Adolfo Ghiselli, primeiro diretor do jornal e na de Carlo Piva, seu editor. Demonstraremos que ambos valeram-se de recursos estilísticos extraídos da literatura italiana cujas inspirações oscilaram entre os autores clássicos do Trecento e a tradição decimonônica do Norte da Itália.
Palavras-chave: Imprensa étnica, Itália no Chile, discursos jornalísticos e literários, “l’eco d’italia”.
Résumé: Cet article se concentre sur les origines de la formation identitaire italienne au Chili au XIXème siècle, analysées à travers les discours journalistiques et littéraires présents dans L'Eco d'Italia, exemple de presse ethnique. Nous étudierons, d'une part, la définition des discours identitaires italiens qui ont commencé à prendre forme dans le dernier quart du XIXème siècle, et d'autre part, son analyse littéraire afin d'évaluer l'impact de la langue sur la formation discursive, et donc de l'identité italienne au Chili. Nous nous concentrerons en particulier sur les figures d'Adolfo Ghiselli, le premier directeur du journal, et de Carlo Piva, son rédacteur en chef. Nous montrerons que tous deux utilisaient des ressources stylistiques tirées de la littérature italienne dont les inspirations allaient des auteurs classiques du Trecento à la tradition du XIXème siècle du nord de l'Italie.
Mots clés: Presse ethnique, L’italie au Chili, discours journalistiques et littéraires, «l’eco d’italia».
Pезюме: В настоящей статье основное внимание уделяется истокам итальянского самобытного образования в Чили в XIX веке, проанализированным через публицистические и литературные выступления, присутствующие в L'Eco d'Italia, примере этнической прессы. Мы будем исследовать, с одной стороны, определение итальянских идентифицирующих дискурсов, которое началось в последней четверти XIX века, а с другой-их литературный анализ, чтобы оценить влияние языка на дискурсивное и, следовательно, идентифицирующее итальянское образование в Чили. В частности, мы сосредоточимся на фигурах Адольфо Гизелли, первого директора газеты, и Карло Пиви, его редактора. Мы докажем, что оба использовали стилистические ресурсы, извлеченные из итальянской литературы, вдохновение которой варьировалось от классических авторов Trecento до девятнадцатой традиции Северной Италии.
Ключевые слова: Этническая пресса, италия в чили, публицистические и литературные выступления, " l'eco d'italia”.
1. Introducción
En el último cuarto del siglo XIX la comunidad italiana presente en Chile, hasta aquel entonces dividida en pequeñas realidades aisladas sin un centro unificador, llegó a consolidarse como parte activa y referente en la sociedad chilena, hasta impulsar con éxito iniciativas sociales de diferente índole.
Nos sirvan estos datos: en 1856 se fundaron en Valparaíso las primeras dos instituciones italianas oficialmente reconocidas, eso es, la 6ª Compañía de Bomberos “Cristoforo Colombo” y la Sociedad de Mutuos Socorros “Unión Italiana”, que a su vez en el mismo año fundó la colonia italiana en Valparaíso1; los primeros periódicos italianos empezaron a publicarse en Chile desde 1890, mientras que instituciones de recién creación, como la Escuela Italiana de Santiago, la Escuela “Dante Alighieri” y la Sociedad Mutuo Socorro “Italia”2, daban comienzo a sus actividades.
En este contexto, comenzaron a circular los primeros discursos periodísticos y literarios3 italianos, impulsados por el periódico L’Eco d’Italia que, con el doble objetivo de mantener los lazos con la patria nativa y reforzar los vínculos internos en la comunidad recién formada, se posicionó como prensa étnica de referencia y vehículo de difusión de la lengua y de la cultura del Belpaese en ámbito chileno.
Esta idea de circulación de los DPL italianos obliga en primera instancia a indagar sobre el concepto de “discurso” y su tratamiento historiográfico.
A partir de los años 60’ del siglo pasado en Estados Unidos y en Europa, el concepto de discurso se ha perfilado como un fructífero campo de investigación historiográfica, indagado a partir del abordaje de problemáticas y temáticas relacionadas con aspectos sociopolíticos y culturales con especial atención a la vertiente metodológica4.
En nuestro caso concreto, demostraremos que los DPL fueron el motor que dio vida a las instituciones mencionadas anteriormente.
2. Contexto histórico y marco conceptual
La fundación de L’Eco en Santiago en 1890 se insertó en un clima social y político muy tenso que desembocaría al año siguiente en una violenta guerra civil; basta con citar la Batalla de La Placilla del 28 agosto de 1891 y el suicidio del presidente Balmaceda pocos días después, hechos que darán paso a la denominada Época del Parlamentarismo hasta 1925.
En los mismos años, la precaria situación política y económica, junto con la profunda crisis agraria de los territorios norteños5, hizo que cinco millones de italianos, principalmente hombres, decidiera abandonar sus tierras de origen y alimentar las filas del ingente flujo migratorio hacía Sur América.
Esta primera fase de emigración abarcó desde 1876 hasta 1915.
Analizando los datos expresados en valores absolutos para los años 1820-1894 sobre el número de inmigrantes europeos que eligieron América como objetivo de su desplazamiento, deducimos que, a finales del siglo XIX Chile no representaba una meta atractiva para los italianos, principalmente debido a la distancia que separaba los dos países y a las dificultades representadas por un tan largo viaje:
Estados Unidos, 17.482.9596;
Canadá, 2.703.330;
Argentina, 1.437.000;
Brasil, 776.215;
Uruguay, 349.583;
Chile, 52.300.
Si bien la mayoría de los italianos se establecieron en la capital o en la ciudad de Valparaíso, hay también algunos que decidieron transferirse a ciudades más pequeñas, contribuyendo al desarrollo local. Desde este punto de vista, existen estudios7 que demuestran cómo los inmigrados italianos lograron dar un apoyo fundamental a la sociedad chilena, especialmente a nivel comercial, por medio de la formación de pequeñas tiendas al detalle.
Es oportuno conceptualizar brevemente los términos de “cultura” e “identidad nacional”, de los cuales nos serviremos en las próximas páginas.
Consideramos la “cultura” como un patrón de significados que se vinculan a representaciones simbólicas que se trasmiten históricamente, debiendo manejarse como modelo o matriz para el análisis de significados8. Sobre la base de este conjunto de símbolos los hombres de un determinado grupo social transmiten rituales, creencias, tradiciones, etc.; siguiendo las palabras de Geertz, “el pensar humano es principalmente un acto público desarrollado con referencia a los materiales objetivos de la cultura común”9.
Por lo tanto, no concebimos la cultura como un valor absoluto sino más bien como una construcción que se desarrolla a través de diferentes medios, en nuestro caso específico, a través de la difusión de la prensa étnica italiana en Chile. Reconocer este postulado como válido, permite extender su empleo, brindando la posibilidad de enmarcar nuestro trabajo dentro de los Estudios Culturales.
Por lo que se refiere al concepto de “identidad”, consideramos ésta como un discurso específico que tiene unas repercusiones tangibles tanto en el individuo como en los sujetos colectivos, como, por ejemplo, la colonia italiana formada en aquella época. Es oportuno precisar que utilizaremos dicho termino en sentido extenso, no sólo para referirnos a las identidades nacionales que encerrarían el campo de aplicación de este concepto.
Es notorio que el modelo deconstructivista ha indagado intensamente sobre este concepto, criticando la existencia de una identidad estable y duradera, en favor de una visión más dinámica y en continua evolución, que atribuiría por lo tanto a la identidad una característica paradójicamente mudable y fragmentada10.
Dado que la identidad se liga siempre a un sujeto, que puede ser individual o colectivo, deberíamos presuponer una fundamental unidad del sujeto que justo en virtud de esta unidad puede identificarse. Stuart Hall destaca esta fragmentación típica del sujeto, que por lo tanto en el curso del tiempo engendra muchas identidades igualmente segmentadas y en continuo devenir:
“El concepto acepta que las identidades nunca se unifican y, en los tiempos de la modernidad tardía, están cada vez más fragmentadas y fracturadas; nunca son singulares, sino construidas de múltiples maneras a través de discursos, prácticas y posiciones diferentes, a menudo cruzados y antagónicos. Están sujetas a una historización radical, y en un constante proceso de cambio y transformación”11.
Consideramos la identidad como una práctica discursiva que se genera en primer lugar en la lengua y por medio de la lengua. Transferido al caso específico de los DPL italianos que nos atañen, podemos deducir que el italiano de los periódicos representó un fuerte componente identitario para los italianos de la época. La diferencia, que se crea en oposición al “otro”, y la separación de lo que es “otro de nosotros”12, son ulteriores pilares que crean las bases para establecer una identidad.
Este aspecto es aún más relevante si consideramos el amplio debate que se desarrolló en las primeras publicaciones de L’Eco d’Italia13, sobre la importancia de la lengua italiana para la colonia y sobre la urgencia de crear una escuela italiana en Chile que se hiciera cargo de transmitir esta herencia a las generaciones siguientes.
3. “L’Eco d’Italia”: fundación y objetivos del primer periódico santiaguino en lengua italiana
El día 3 de agosto de 1890, en un formato de cuatro páginas de cinco columnas por cada hoja, se publicó en Santiago el número 1 de L’Eco d’Italia, dando comienzo a una serie de 88, que terminará el día 4 de octubre de 1891.

El primer equipo gestor que se hizo cargo de su fundación y organización era así conformado: el cargo de editor era cubierto por Carlo Piva, originario de la ciudad de Roma. Gracias a una carta fechada al 20 de septiembre de 189014, enviada al Ministerio del Reino de Italia por Pietro Castelli, cónsul italiano en Chile, sabemos que Piva desarrollaba su actividad de tipógrafo y editor del periódico de Nápoles “Igea”. El cargo de director era cubierto por Adolfo Ghiselli15, figura todavía poco indagada por la historiografía actual. Dirigió L’Eco durante las primeras 16 publicaciones, es decir del 3 de agosto de 1890 hasta el 9 de octubre del mismo año. A partir de esta fecha, como se lee en el número 17 del 12 de octubre, “il signor Adolfo Ghiselli lascia questa redazione per dedicarsi interamente ai suoi affari”16, y las funciones de director recayeron en las manos de Maggiorino Allosia17.
La sede administrativa del periódico se instaló en la Calle San Antonio n. 29, en el centro de la capital, a pocas cuadras de la Plaza de Armas.
La idea inicial del editor era una publicación bisemanal, el domingo y el jueves, aunque sobre todo en el primer mes de vida del periódico, no será respetada esta periodicidad, siendo los domingos 3, 10 y 24 de agosto y el martes 19 del mismo mes los días efectivos de salida en prensa de L’Eco.
En el primer número se aclararon los objetivos que animaban la publicación, en particular, reforzar la unión dentro de la colonia italiana residente en Chile y ofrecer noticias sobre la política, los nuevos descubrimientos científicos, el comercio y la literatura en ámbito italiano.
Quedaba además evidente la fuerte apelación a la patria y a los sentimientos que generaba, que informaba de si el entero periódico. En el artículo titulado “A la colonia italiana”, se lee:
“È un proclama alla Napoleone che io vorrei fare per scuotervi, per far vibrare in voi tutti la corda dell’amor patrio, affinché numerose fossero da parte vostra le adesioni a questo giornale, che ricorda la patria lontana. [...] Non tengo alcun dubbio che sia spento in voi quel sentimento dello spirito di nazionalità che fa operare ovunque grandiosi prodigi, ove sia unione e concordia, e che io metto innanzi quale stimolo per i ritrosi e gli ignavi. [...] I nostri fratelli d’Italia saluteranno con gioia il sorgere di un nuovo periodico in terre lontane, nelle quali i sentimenti per la patria nostra verranno resi pubblici al mondo intero facendo conoscere alla distanza di molte migliaia di leghe come palpita il cuore italiano, e come il sangue non degenera in questi bellissimi paesi”18.
Está claro que la referencia a la patria italiana era, por un lado, el motor que empujaba a los autores a publicar en “tierras lejanas”; y por el otro, servía como persuasión para que los lectores siguieran leyendo el periódico. Así, a través de las subscripciones, se lograría que L’Eco se mantuviera activo en la prensa.
A tal propósito, Piva evidenciaba las crecientes dificultades económicas por la impresión y la difusión de L’Eco, incitando varias veces el público italiano a subscribirse y tomar parte activa al diario a través del envío de publicidad y artículos.
En concreto, la última página de cada número era dedicada exclusivamente a la publicidad, no faltando ocasiones en las que los anuncios ocuparon dos hojas. La publicidad hacía referencia a las actividades comerciales de la colonia residente, como imprenta y litografía, vidriería, artículos en cartones, sastrería, vinería, sombrerería y lavandería.
El tema de la participación del público fue constante en todos los números. Uno de los proyectos de Piva fue crear una escuela italiana en la capital. Este intento fue llevado adelante, por un lado, gracias a una serie de discursos que ponían en evidencia un evidente atraso frente a las demás colonias extranjeras residente en Chile, por ejemplo, la alemana o la española que ya tenían sus escuelas y colegios19. Por el otro, gracias a acciones de carácter social dirigidas a la constitución de un comité fundador encargado de la fundación de la escuela. El empeño de Piva, por lo tanto, iba en dos direcciones, la vertiente teórica de los discursos y la vertiente práctica de las iniciativas sociales.
4. Discursos periodísticos en “L’Eco d’Italia”
Por cuánto concierne los discursos, Piva a menudo recurrió al empleo del tema del amor patrio. Publicó en el segundo número del L’Eco una carta dirigida al diputado del Reino de Italia Ruggiero Bonghi20, presidente del Comité por la divulgación del italiano en el extranjero. En la carta abierta solicitaba al diputado sustentar la fundación de una institución “eminentemente patriottica”21 que traería los valores de la patria italiana a Chile, a través de financiaciones públicas. El propósito de Piva era seguir los programas establecidos por los Consejos escolares del Reino de Italia y emplear exclusivamente profesores nativos italianos.
El editor, además, aseguraba dedicar la escuela a los reyes de Italia, y por lo tanto interceder con ellos para que llegaran financiaciones también desde la Monarquía.

A la comunidad italiana en Chile dedicó una serie de artículos que llevaban siempre el mismo título, “Una cosa che va fatta (Algo que se debe hacer, tda)”22.
Es interesante notar como en estos artículos esté presente una fuerte componente literaria que a menudo evoca los padres de la lengua italiana, en particular modo el poeta florentino Dante Alighieri y su Divina Commedia23.
En el artículo publicado el 10 de agosto de 1890, haciendo una larga comparación con las demás naciones europeas que en Chile ya tenían sus propias instituciones, se lee:
“Se tutte le nazioni civili europee ci hanno preceduti in si benevole ed utile istituzione, ciò è dipeso puramente da cause politiche e conseguentemente economiche. Mentre quelle nazioni erano all’apogeo della loro gloria e della loro ricchezza, gaudenti il prestigio dovuto loro dal riscatto secolare di sacrosanti diritti, la nostra Italia gemeva allora sotto l’imperio della più odiosa tirannia, sparse le membra e buttate nel più lurido fango a famelici cani le cui BRAMOSE CANNE non potevano mai saziarsi dei paradisiaci prodotti della sua bella terra”24.
El mayúsculo presente en el texto es del editor Piva que cita un verso famoso del Infierno dantesco, precisamente el verso en que Virgilio lanza un puño de tierra en las fauces del demonio Cerbero para calmar su hambre diabólica. En el Inferno, en el canto VI, vv.13-27, se lee la descripción del demonio que vigila el III Círculo de los Glotones:
“Cerbero, fiera crudele e diversa
con tre gole caninamente latra
sovra la gente che quivi è sommersa.
Li occhi ha vermigli, la barba unta e atra,
e ‘l ventre largo, e unghiate le mani;
graffia li spirti, ed iscoia ed isquatra.
[...]
Quando ci scorse Cerbero, il gran vermo,
le bocche aperse e mostrocci le sanne;
non avea membro che tenesse fermo.
E ‘l duca mia distese le sue spanne,
prese la terra, e con piene le pugna
la gittò dentro a le BRAMOSE CANNE”25.
La analogía entre el artículo de Piva y la descripción dantesca es evidente. El editor compara la situación de los penitentes del III círculo, con la situación de los italianos del Reino de las dos Sicilias bajo la guía del último rey Francesco II de Borbón. Además de la cita textual del verso 27, “deseosas cañas”, para describir la avidez de la monarquía insaciable en el sur de Italia, Piva utiliza la metáfora del barro en el que los glotones están obligados a vivir bajo el dominio de Cerbero.
El empleo del adjetivo “paradisiaco” alude a la tercera cantica dantesca, Il Paradiso, en la que Dante por fin logra cumplir su misión salvadora, tal y como Italia logrará liberarse de la “más odiosa tiranía” de los Borbones.
Es importante destacar como la descripción del Cerbero dantesco sea mucho más violenta, cruda y brutal de la que Virgilio, su maestro y guía en el viaje, dio en el VI libros del Eneide26 dónde la Sibila lanza una hogaza llena de miel y hierbas (en lugar de un simple puño de tierra) en las fauces de Cerbero para ayudar a Eneas a continuar el viaje en los Avernos27.
Si a ello añadimos que durante el siglo XIX los ambientes románticos italianos y sobre todo el crítico literario Francesco De Sanctis28 despertaron un renovado interés en la obra dantesca, consagrando el florentino como símbolo de la poesía más elevada y emblema de la nación italiana29, es fácil suponer que Piva y sus contemporáneos conocieran la diferencia entre la obra de Dante y la de Virgilio.
Desde este punto de vista la descripción feroz que Piva hace de la situación de la monarquía de los Borbones refleja poco la realidad del sur Italia de aquellos años y se posiciona en una tendencia historiográfica que en Italia ha prevalecido hasta hace pocos años, y que transforma el Risorgimento30 italiano en el eterno mito de la lucha del bien sobre el mal31.
A pesar de estas consideraciones de carácter general sobre el fenómeno de la Unidad de Italia, el mensaje que Piva quería enviar al público lector fue que, aunque formada desde hacía pocos años32 y con todas las evidentes dificultades políticas y sociales33, la patria italiana era en realidad ya unida “lingüísticamente” desde hacía siglos, como añade más adelante en el artículo: “L’Italia divisa politicamente sì, ma sempre unita da un medesimo idioma, quando gli scritti patriottici dei nostri più grandi prosatori e il grido più possente dei nostri poeti riuscivano a scuotere gli animi dal lungo letargo” 34.
Piva hizo hincapié en la importancia de la lengua italiana como primera componente unificadora e identitaria común a todos los italianos de norte a sur de la península. Todo ello para estimular la comunidad residente en Chile a movilizarse por la formación de la única institución que podía y debía transmitir y difundir el idioma nativo en una tierra tan lejana, es decir la ya citada Escuela Italiana de Santiago.
5. Discursos literarios en “L’Eco d’Italia”
L’Eco dedicó amplio espacio a la publicación de discursos puramente literarios, bajo forma de novelas a episodios y poemas.
En esta sede nos parece adecuado analizar el poema del director Adolfo Ghiselli, ejemplo de discurso literario, publicado en el número 1 del 3 de agosto de 1890. El título es “Ricordi d’Italia”35:

6. Las iniciativas sociales de “L’Eco d’Italia”
En relación con la vertiente práctica señalada anteriormente, L’Eco propuso unas importantes iniciativas sociales. Piva utilizó el periódico como medio de propaganda activa para la formación de la Escuela Italiana en Santiago, por un lado, a través de los discursos dirigidos hacia Italia y por el otro, con los mensajes y las iniciativas dirigidas a la colonia italiana.
A partir del tercer número, publicó una ficha para elegir y votar un comité fundador que tendría los siguientes encargos: establecer una lotería con premios que servirán a financiar el proyecto de la Escuela; organizar y localizar un lugar por un “padiglione – festival”42 durante el cual se podrán vender objetos típicos de Italia; contactar con los ejecutivos de los dos teatros de Santiago, el “Municipal” y “Santiago”, para que den el visto bueno para dos representaciones teatrales; solicitar al deputado Bonghi la financiación desde Italia; abrir una suscripción para recoger ofertas, y finalmente elegir un lugar para celebrar un “splendido ballo a pagamento”43.
Las fichas con las que los italianos podían expresar un máximo de 17 preferencias fueron depositadas en la sede administrativa del periódico en Santiago, y en los locales de la Sociedad de Mutuo Socorro “Italia” con sede a Valparaíso; los abonados recibieron la ficha junto con el número del periódico. Piva invitó a todos los italianos domiciliados en Chile a votar, firmando la ficha y entregándola en la sede administrativa de L’Eco, en los días 28 de septiembre y 5 de octubre de 1890.
El objetivo de Piva fue alcanzado después de tan sólo dos meses desde la publicación del primer número de L’Eco. En el número 16 del 9 octubre de 1890, apareció la lista de las 17 personas que formarán el comité fundador de la Escuela, casi todos miembros de la Sociedad de Mutuo Socorro “Italia” de Valparaíso44. La institución, hoy en día llamada “Scuola Italiana «Vittorio Montiglio»”, sigue sus actividades en su sede de Santiago y gracias a los resultados positivos alcanzados por sus alumnos y profesores el año 2005 ha sido reconocida como escuela paritaria por el Ministerio Italiano de Educación Pública45.

7. Conclusiones
En el contexto específico de la migración italiana en Chile a partir del último cuarto del siglo XIX, L’Eco d’Italia ha contribuido a plasmar una primera forma de identidad entre los residentes establecidos en el País. De aquí la importancia y la urgencia de volver a investigar sobre la presencia italiana en Chile a través del análisis de la prensa italiana publicada en Santiago y en Valparaíso. Resulta evidente la presencia de discursos, en nuestro caso periodísticos y literarios, que han puesto en marcha mecanismos de consolidación de la presencia italiana, a través del desarrollo de iniciativas sociales. Estas últimas han llevado a su vez a la formación de instituciones educativas, como la Escuela Italiana de Santiago, que supieron insertarse en el tejido social chileno haciendo hincapié en el terreno de las políticas educacionales.
La referencia continua a los clásicos de la literatura italiana como Dante y Tasso, entre las elecciones editoriales de Piva y Ghiselli, evidencia la presencia de un público erudito que fue capaz de promover la formación de instituciones italianas que mantuvieron vivos los lazos con la madre patria lejana: la escuela ya citada, la Sociedad de Mutuo Socorro “Italia”, la escuela “Dante Alighieri”, todas ellas actualmente presentes en la actualidad en Chile.
Además, los valores que los clásicos mencionados promovían en sus obras artísticas sirvieron a los periodistas italianos, como Piva y Ghiselli, para forjar una identidad colectiva plasmada sobra el modelo “literario” de la más alta tradición del Belpaese.
El trabajo sobre la prensa ha ofrecido la posibilidad de analizar los mecanismos que llevaron a la creación de una identidad nacional italiana en Chile a finales de siglo XIX. Desde este punto de vista, los periódicos jugaron un rol fundamental, dentro de la colectividad, tanto a nivel de difusión de informaciones y noticias, como a nivel identitario, trasfiriendo a Chile modelos y cánones estéticos literarios que provenían directamente de Italia.
Finalmente ha puesto en evidencia que dicha identidad se ha transformado gracias a un dialogo positivo entre la comunidad italiana en el País y la recepción que ella tuvo de lo ocurrido en los mismos años en su patria natal a través de las páginas de L’Eco d’Italia.
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Notas
Información adicional
redalyc-journal-id: 6038